Los siervos deben trabajar de sol a sol para sostener el feudo y a su señor ya que él solo no puede, y se lo deben ya que este los mantiene fuera de la pobreza, del hambre y los defiende de los pueblos bárbaros.
En nuestra opinión, aunque se diga que el señor feudal somete a los siervos a duras condiciones laborales, creemos que se exagera ya que trabajar en el campo siempre es duro mire como se mire. Es decir, son excusas que dicen para trabajar menos.
Los impuestos que el señor feudal pone a los siervos por el uso de sus propiedades como los molinos u hornos, creemos que son bastante justos ya que no son pagos muy grandes y que están justificados porque el señor feudal también tiene que obtener unos beneficios y además así se incita a los siervos a trabajar más.
Así funciona todo sistema de mercado, es decir, una persona utiliza un objeto o servicio, pero a cambio el dueño le pide que pague un precio por usar dichos bienes.
Y además creemos que el que los siervos tengan que pedir permiso para hacer ciertas cosas en el feudo del señor está bien, ya que al fin y al cabo el feudo sigue siendo suyo y es quien tiene el poder total sobre él y quien puede decidir que se puede hacer o no con él, y además no es él quien viene a instalarse ahí, sino los siervos, y es normal que no tengan una libertad absoluta a la hora de hacer ciertas cosas en el feudo.
Y el hecho de que el señor se quede con las mejores tierras está totalmente justificado porque no es él quien va a los siervos, sino que son los siervos quienes van a él. Y es un trato justo, porque al fin y al cabo son sus tierras, y es inadmisible que porque vengan unas personas buscando protección y trabajo, el dueño tenga que quedarse con las peores tierras.
Y además, el hecho de que el señor pueda tomar ciertas decisiones sobre la vida privada de sus siervos creemos que está bien porque así se le enseña a mostrar respeto por su superior, y también así se le enseña disciplina.
En conclusión, que a pesar de lo que se dice, creemos que los señores feudales no hacen nada malo, y que si se da una segunda lectura al asunto, se puede ver todo lo que hemos dicho.